Arte bajo el árbol




Agustín Rodiles, artista michoacano, hace máscaras con incrustaciones de turquesas en madera y barro, y enseña esas técnicas a niños y adultos

Bajo la sombra de un espeso y añoso árbol, Agustín Rodiles ha montado su estudio frente al pequeño apartamento que ocupa en la ciudad de Sierra Madre. Sobre una mesa rústica cubierta con un sarape de vivos colores, sus manos pulen piedras, tallan madera o dibujan viejos códices precolombinos.

Al llegar a Los Angeles, por un año luchó por conseguir un empleo que le permitiera vivir sin zozobras, hace más de 10 años. Ante la apremiante necesidad de tener un ingreso, se vio obligado a recordar las habilidades manuales de su niñez.

"Un amigo danzante folklórico me pidió que le hiciera un tambor de madera labrado", comenta. "Como no había otra cosa que hacer, dije que sí, y así empecé".

Rodiles cree que por su abuela siguió el camino del arte. A ella siempre le gustaron sus trabajos, a pesar de la desaprobación de su abuelo, quien decía que era un flojo porque prefería pasarse las tardes moldeando lo que tuviera entre las manos.

"En lugar de jugar, cada vez que llovía, recogía el lodo para hacer figurillas", recuerda. "Luego las decoraba utilizando el tizne que caía del comal de las tortillas mezclado con agua. También me servían los cinchos usados para reforzar envoltorios, para grabar figuras en madera".

En su formación destacan las influencias del trabajo de los artesanos de Jacona, de los grupos purépechas y el México antiguo.

Actualmente enseña esas técnicas a los niños que visitan el parque de diversiones Knott's Berry Farm, donde trabaja cinco días a la semana.

"Les muestro cómo los antiguos mexicas pulían las piedras, como el alabastro, el jade, el mármol verde, jade del río Azul de Guatemala, la concha nácar. Sobre una piedra, como ésta que traje de México, los chicos suavizaban la superficie de piedras las que limpiaban con arena y agua. Y les explico que varias de esas piedras fueron utilizadas también como moneda".

Rodiles, quien es reconocido por su sombrero de palma y su colita de caballo entrecana, reproduce máscaras michoacanas, elabora tambores, caballos y calendarios aztecas de madera y pinta papel amate.

"Mi sombrero de palma es de Veracruz, de los que no pierden su forma, aunque lo retuerzan por completo", comenta. "Lo ferié por un calendario".

Sus trabajos

"Esta es la reproducción de la máscara de jade que Moctezuma le regaló a Cortés y que ahora se encuentra en el museo de Londres. El regalo se completó con un penacho que tienen en Alemania".

Otras piezas del artista son las máscaras de diferentes partes de México, como las olmecas, de los viejitos de Michoacán o las que se utilizan en las danzas de los negros también de ese estado, adornadas con listones vistosos y cuentas plateadas.

Una de las piezas que más demanda tiene es el calendario azteca. Lo hace en huanacaxtle, una de las maderas más duras de México.

"Existen dos formas para contar el tiempo, uno es el calendario solar y otro el lunar. Tonatiuh en el centro del calendario representa al sol, por eso es rubio y lo que tiene en la boca es un cuchillo".

Además de hacer piezas de arte, Rodiles investiga el México antiguo. Su apartamento está lleno de libros y códices. Ahora trabaja en el códice Boturini, donde según sus cálculos, Aztlán era la misma ciudad de México. Para pintar utiliza polvos naturales que consigue en México, en lugares donde tiñen sarapes. A sus máscaras las adorna con el pelo natural de caballos que consigue en las curtidurías.

También de México se trajo a su compañero Xoloth, uno de los pocos perros xoloitzcuintles que viven en Estados Unidos. Ahora está trabajando en una muestra especial para la celebración del Día de los Muertos que se va a realizar el 2 de noviembre en el Parque Arroyo Seco de Highland Park. Rodiles conducirá un taller para pequeños donde van a poder hacer una calavera de papel maché.

Back to previous page